Aprobación del referendo para la re-e-lección. Miren la noticia.
¿Qué decir?
Quizá deba buscar más en la poesía que en el argumento la manera de expresar este sentimiento. Me tomará tiempo, y la ocupación ahora no me lo permite. Y, pese a todo, no quiero enfocarme en el asco, la tristeza y desesperanza que siento con esta noticia que, aunque anticipada hace tiempo, no deja de conmoverme. Quiero mirar distinto: decir esta vez, como otras, “¡Arriba, arriba! ¡Ándale, ándale!”.
Ahora más que nunca, frente a esta manada de cretinos, burócratas y asesinos, no es hora de tristeza. ¡A elevar la potencia! ¡Trepemos por encima de la circunstancia! ¡Miremos lejos, alto, al cielo abierto, claro! Miremos la vida, miremos de cerca, mirémonos y digamos una vez más: ¡Que viva la vida! ¡Que viva Colombia por encima de estas porquerías! Hoy, en la oscuridad, confío en nosotros, los que estamos dispuestos a correr el riesgo de repetir, gritar y vivir estas consignas elementales:
¡Libertad!
¡Justicia!
¡Democracia!
Alzo el brazo, no en lucha, sino en paz. Elevo mi mano al aire libre para recordar que hay cielo, que sobre nosotros las estrellas iluminan; que incluso en las noches más oscuras hay luces lejanas que nos guían. Estas tres estrellas, en nada distintas si ya extintas, a millones de millones de “años sociedad”, me permiten no llorar hoy, sino reconstruir mi ánimo; por eso las comparto. Si algo he de enseñar serán las estrellas.
me conmovió, chino. gracias por elevar la mano.