Invitación a la política

October 4th, 2009

Es difícil tener una posición política: son muchos temas, muy delicados y con frecuencia queremos evitar el error postergando el juicio. Sin embargo, tan malo para la democracia es ser uiribista como liberal, como “polista”, “oenegero” (una expresión con la que hace poco me encontré), “petrista”, o lo que sea, si no se hace por convicción abierta a revisión. Toda suscripción irreflexiva a un grupo es viciosa para la política. Soy liberal, luego apoyo X, Y y rechazo Z; lo contrario si soy uribista, y no sé qué apoyo si soy un cualquiera irreflexivo feliz con poder salir a gastar unos pesos invirtiéndolos en una “hembrita”.

Sólo tiene sentido la suscripción a un grupo, político o de cualquier tipo, cuando está claro aquello que lo define, lo que funciona como principio de cohesión, de organización. Son las tesis, las posiciones claras, las que promueven la unión y con ello se favorece incluso la campaña. No hace falta decir nombres, pero es importante el énfasis que este maestro en lides de reflexión política, ha puesto sobre los partidos y sobre la participación a través de ellos en la política. Si no son claras las posturas de un partido a de un político –es decir de un representante- entonces resulta imposible apoyarlo o suscribirse. Por eso es tristísimo que se permita el “voltearepismo” o “transfugismo” como lo ha hecho este gobierno.

Entiendo bien la molestia de Cecilia López con que el partido liberal haya recibido al presidente del congreso, que venía de la coalición de gobierno. Tiene razón al polemizar al respecto por cuando el liberal se ha presentado como partido de oposición. Con el trasfugismo hay que preguntarse: ¿dónde queda la coherencia? Siendo peligrosa la suscripción a un grupo, es en algún grado necesaria a la hora de la práctica política: nada llega solo al poder, y por obvias razones no puede haber una representación uno a uno. Siendo nuestra política representativa, debemos procurar encontrar aquella representación que sea justa con nuestro pensamiento y nuestras más fundamentales opciones vitales. No es poco lo que está en juego.

¿Quién puede representarte respecto de tu pensar y sentir sobre consumo de droga, aborto, libertad, seguridad, independencia del poder, separación de poderes, tu visión de Colombia, de Bogotá, de tu localidad, de tu barrio, de tu edificio? ¿Quién juzga con una escala de valores semejante a la tuya: para quién prima la seguridad sobre la libertad, si es el caso, para quién debe ser lo contrario; quién enfatiza en la soberanía nacional por encima de los acuerdos y las deudas por ayuda extranjera, si es el caso, para quién debe ser al contrario; quién anula la autonomía de la mujer sobre su cuerpo, por una supuesta ley de Dios, si es el caso, quién por el contrario cree que la mujer debe poder decidir sobre su cuerpo y sobre la vida que crece en ella; cuáles son aquí los casos, cómo los asumen, cómo los anticipan, etc., etc., etc. (e incluso repitiéndolo cabe cerrar …)?

Que es complicado tener una posición política y juzgar, totalmente de acuerdo; pero es necesario. La política, como complejo de dispositivos de decisión colectiva sobre los modos de vida deseables y admisibles, hace parte de lo que es ser humano y vivir en común con otros. No dejamos de lado nuestra participación y responsabilidad política sin perder también un poco de nuestro ser humano.

Sea ésta pues la invitación serena a la resistencia y a la oposición: no a este gobierno -cosa por lo demás justa para quien valora la Constitución- sino resistencia a la tendencia a la banalización de la política; oposición a la mediocridad de la vida en común que pone a otros a decidir sobre los asuntos que nos son urgentes a todos, dándole la representación a cretinos que hoy están en un partido y mañana, súbitamente, sin pena y, a veces, con gloria, con el contrario.

Hoy resistir y hacer oposición significa también pensar por sí mismo; valorar la importancia de la política como terreno de decisión de los lineamientos de la vida en común. Soy oposición cuando la oficialidad propone restringir las libertades que me son esenciales, que siento importantes para mí, y que el acuerdo fundamental, la Constitución, ha consagrado hace tiempo ya.

La invitación es a apostarle a las reglas del juego político: a la Constitución política y ajustarnos a los mecanismos apropiados para su modificación, tanto como castigar políticamente la ilegalidad de su modificación, y promover el castigo legal a su violación. En resumen: hoy invito a hacer política en el sentido de procurar un compromiso reflexivo con tesis y no con personas, con leyes y no con los mesías; siempre con la Constitución siempre y cuando se mantenga ésta orientada a los más altos ideales. ¡A la práctica armados con la más poderosa arma de construcción masiva: la palabra!

Leyendo a James Mill

September 9th, 2009

Preguntándose por cómo gobernar, Mill descarta tanto la democracia, como la aristocracia y la monarquía. Muestra además que la supuesta mezcla de  las tres formas de gobierno es imposible, por el primado de la ley natural de la “propensión de todo hombre a apropiarse de los objetos de deseo con menoscabo de los demás”. Entonces, tras recorrer la vía negativa que lo lleva a mostrar estas imposibilidades, propone el sistema representativo, descubierto en la modernidad, como opción.  Para que éste funcione es necesario establecer el grado de su poder, de manera que sea suficiente para ejercer el control y garantizar los fines de protección y bienestar para los que se establece, además de ser necesario encontrar los medios para que se logre la identidad entre el interés del representante  (sea uno o varios) y la comunidad. Tal medio o  instrumento, no pudiendo quitárseles poder a los representantes (que ejercen control sobre los otros cuerpos políticos), porque con poder inferior al que tienen que controlar no podrían lograr nada, es entonces  la restricción de la duración de su representación.

Dice Mill: “Cuanto menor sea el periodo de tiempo durante el cual un hombre se mantiene en su condición de representante en comparación con el tiempo durante el cual es un simple miembro de la comunidad, tanto más difícil le será compensar el sacrificio de los intereses del periodo más largo a los beneficios que le procura el mal gobierno durante el periodo más corto”. (Sobre el gobierno, VII).

Por lo que entiendo: si el periodo de representación no es muy largo, le queda difícil al representante favorecerse en sus asuntos de miembro ordinario de la comunidad, como podrían ser negocios con caballos, compra de tierras para él o su familia, establecimiento de empresas de recolección de basura y procesamiento de materiales reciclables, además, quizás, así así, se me ocurre horita, algo como comercialización de artesanías… ¿qué sé yo?Claro, si se perpetúa en el poder el representante, la natural tendencia a la apropiación de los objetos de deseo con menoscabo de los demás tiene la rienda (para hablar en términos de criador de caballos) suelta. Tal tendencia encuentra su más hábil satisfacción en el aumento de duración del periodo de representación.

Así, “la limitación de la duración de sus poderes constituye una garantía contra los intereses siniestros de los representantes del pueblo, y también parece que se trata de la única garantía que admite la naturaleza del caso”. Aunque claro, no puede ser un periodo tan breve que no permita realizar las tareas ni que obligue a hacer elecciones a cada rato.

¡Pero es que es el mismo señor desde que estaba en el colegio! ¿Tantán?

Leyendo a Rousseau

September 9th, 2009

“Si el soberano (pueblo) quiere gobernar, o si el magistrado (gobernante) quiere dar leyes, o si los súbditos rehúsan obedecer, el desorden sucede a la regla, la fuerza y la voluntad no obran ya de concierto, y el Estado, disuelto, cae así en el despotismo o en la anarquía” (Del contrato social, III, 1).

Esto sucede hoy en Colombia: el presidente quiere hacer la ley que le permite permanecer en el gobierno, cuando la Constitución, ley fundamental dictada por el soberano, el pueblo, le manda ejecutar y no legislar, ni directamente ni por medio de coacción de otras instancias políticas. Así pues, vemos el despotismo en la ventana y la anarquía abriendo-se la puerta: panorama tanto más peligroso cuanto más irreflexiva es la multitud colombiana.

Se viola entonces la condición que define al gobierno: ser depositario del poder del pueblo soberano, poder que éste y sólo éste puede limitar, modificar y recuperar. El soberano habla en sus leyes.

El problema en últimas no está en el presidente, sino en el silencio del soberano pueblo que, amordazado por la mafia, calla mientras sus representantes hablan según motivaciones ilegítimas que de (co-) hecho rompen el jurado sometimiento a la ley. El pueblo no hablará en el voto porque su voz ha sido tomada, hace mucho, por el grito impositivo de las armas, el susurro aquietante de los medios y la mirada paternal del apestado.

Politik kills in Colombia!

September 7th, 2009

¡Siempre adelante!

September 5th, 2009

El Estado que ataca la educación, incluso que financia

August 2nd, 2009

En un país de mentiras por doquier, hay que salvar el lenguaje. Éste pierde todo sentido cuando la mentira se apodera de su uso y no podemos más que desconfiar de la palabra. Habrá que decir la verdad, al menos aquello que nadie puede decir con más certeza: habrá pues que dejar al corazón tomar la palabra. Soy sincero: el Estado colombiano con frecuencia me avergüenza. Espero esto no se entienda como una declaración de abyectas intenciones, tendencia interpretativa dominante hoy día. Nada de eso. Se trata de una descripción del sentimiento: surge en mí esta disposición de ánimo con cada nueva obscenidad política, con cada catástrofe social.

Para no ir más lejos, hoy haré eco a una sintomática noticia que me afecta en mi quehacer. Soy profesor; y la formación que procuro para mis estudiantes consiste en que desarrollen habilidades en lectura y escritura críticas. Además, que aumenten su capacidad de argumentación, para que logren posiciones personales fundamentadas. Quizás no sea otro el propósito de mi trabajo. Con este fin, leemos detenidamente obras clásicas del pensamiento universal, y desde ellas intentamos reflexionar sobre nuestra situación. Es necesario para ello enterarnos de las noticias nacionales y mundiales, vistas a la luz del conocimiento de los procesos históricos en las que se inscriben. Tanto en mi clase como en otras afines, con las que mancomunadamente trabajamos en la realización de estos propósitos, leemos autores que vistos desde un punto de vista opuesto radical bien pueden ser tildados de tendenciosos y adoctrinantes. Sí, en ocasiones también leemos autores de izquierda, incluso en literatura. ¿Qué le vamos a hacer si sólo estudiando distintas posiciones podemos formarnos una? ¿Cómo evitar estas lecturas cuando son ellas nuestros más desafiantes interlocutores? Son justamente estas lecturas de autores con posiciones claras y firmes las que nos exigen pensar. No son los textos de aguas tibias las que mueven el pensamiento y la argumentación. Del respeto a las distintas posiciones y de la inalterable susceptibilidad de éstas a la discusión se trata mi clase. Por esto es vergonzoso para mí que una institución del Estado colombiano persiga a aquellos que cumplen con el supremo deber de la educación para una sociedad de ciudadanos críticos, conocedores de su historia y capaces de cuestionar la realidad en que sus vidas transcurren.

El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), con un misterioso grupo de inteligencia denominado G-3, además de perseguir magistrados, políticos y periodistas, investiga profesores en cuyas clases se estudian autores, no necesariamente de izquierda, sino sencillamente críticos. En Colombia, leer a Gloria Gaitán, Vera Grave, Alfredo Molano o Fabio Zambrano Pantoja, es suficiente para que el Estado promueva, según consta en documentos oficiales publicados por El Espectador, “la realización de una operación de inteligencia para promover su desvinculación”. Ha sido Sonia Urrea, docente de sociales del colegio Marymount, una de las afectadas por esta cacería de brujas y herejes en las aulas. Esta profesora, egresada de la Universidad de los Andes, era investigada también para establecer su relación con la ONG CINEP, Centro de Investigación y Educación Popular, perteneciente a la Compañía de Jesús, dedicada, entre otras cosas, a la recopilación de información de casos de violación de Derechos Humanos.

El G-3 también tuvo, o tiene, no se sabe (la Fiscalía trata de establecer funciones, financiación y operaciones de este grupo perteneciente al DAS), la tarea de “pedir identificación plena de los concejales de Bogotá que aprobaron la cátedra de Derechos Humanos en los colegios del Distrito”. Como quien dice, investigar a quienes fomentan el cumplimiento del compromiso del Estado colombiano con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que exige su difusión entre las poblaciones de los Estados que la suscriben.

¿Y ahora qué? ¿Debemos temer los docentes y evitar tales lecturas? ¿Debe la profesora del Marymount temer por tales investigaciones? ¿Acaso nuestra alternativa es hacer caso omiso de nuestro deber de promover el conocimiento de los Derechos Humanos y procurar su cumplimiento? Se me ocurre algo: Rescátese la institución del lenguaje y, hablando con la verdad, procúrese el conocimiento de esta situación en todas las comunidades educativas: profesores, estudiantes y miembros de la sociedad en general. Preguntémonos: ¿Qué hay en la historia de Colombia, en los textos de los autores citados antes, en la difusión de los Derechos Humanos, que amenaza al Estado colombiano? ¿Qué peligro representan estos conocimientos para la seguridad nacional, o modo particular de seguridad? ¿Cuáles son los límites de la aplicación de medidas en pro de tal seguridad?

Desde la cátedra sea éste el apoyo a Sonia Urrea y a todos los profesores que valientemente educan para el pensamiento crítico — único medio para un Estado sano que cumpla con sus deberes constitucionales, como son la educación para el respeto a la diferencia y promoción de la pluralidad de puntos de vista.

Haciendo justicia a la verdad hay que decir: ¡No!, desafortunadamente no es verdad; por más pasión que sea Colombia, el único riesgo NO es querer quedarse.

Para la libertad

July 26th, 2009

Se trata de evitar muertes en el futuro…

Cerremos filas ante la ignominia: ¡No a los falsos positivos! ¡No a las detenciones arbitrarias! ¡No a la campaña por medio de la reparación administrativa a las víctimas! ¡No a la extradición de jefes paramilitares! ¡No a la estigmatización de la diferencia! Digamos ¡Sí!, al cumplimiento de las responsabilidades del Estado. ¡Sí al respeto de la Constitución y las leyes! ¡Sí al libre pensamiento y expresión! ¡”Démos”! Demos un Sí a la democracia, dicendo No a la violación de la Constitución. Por un sistema real y eficiente de separación de poderes y control político: ¡No a la reelección!

Otro Eco…

July 26th, 2009

EL PERDÓN PRESIDENCIAL

LA PETICIÓN DE PERDÓN EN SItuaciones en las que se han cometido crímenes contra la humanidad es un acto solemne que puede tener repercusiones éticas significativas si cumple algunas condiciones mínimas.

Para que sea auténtico este gesto se requiere conocer la verdad de los hechos, explicitarlos y demostrar el compromiso de esclarecerlos. También se debe enunciar a los destinatarios del perdón. Nombrar a las víctimas y dirigirse específicamente a ellas.

Por último, sólo se puede pedir perdón en forma veraz si se manifiesta públicamente la conciencia del daño que se ha causado. O en otras palabras, si se experimenta arrepentimiento y se expresa la determinación de no repetir en el futuro acciones similares.

Se ha dado inicio al programa que el Gobierno Nacional llama de reparación por vía administrativa: la entrega de ayudas a un grupo de víctimas presentadas como actos de reparación. Como en el caso de otros programas de índole asistencial que promueve esta administración, la entrega de los dineros se convierte en un verdadero “show político” transmitido por televisión. El Presidente, fungiendo de mecenas, entrega personalmente cheques a las víctimas y pide perdón: “Yo, con la responsabilidad de ser Presidente de la República, quiero pedirles perdón a todos los colombianos”.

¿Por qué pide perdón el Presidente de la República, por su estrecha amistad con el clan narcotraficante de los Ochoa, por los crímenes del grupo ‘Los doce apóstoles’, por la creación de las empresas Convivir, por la masacre de El Aro, por haber aceptado dineros sucios para financiar la campaña electoral en 2002, por haber promovido el cohecho para su reelección, por haber llevado al DAS a funcionarios corruptos, por permitir que sus hijos se lucren de negocios a expensas del Poder Ejecutivo? ¿Está dispuesto el presidente Uribe a contribuir a que estos y otros hechos ligados a su gobierno se diluciden plenamente y sus responsables comparezcan ante los jueces? ¿A quién pide perdón el Presidente? ¿A las víctimas de los paramilitares que fueron enterradas en fosas comunes en las regiones de influencia de sus socios parapolíticos, a las madres de los jóvenes que fueron asesinados en ejecuciones extrajudiciales bajo la política de seguridad democrática, a los campesinos de Córdoba y Sucre? ¿A los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, periodistas y defensores de derechos humanos que han sido espiados por el tenebroso G-3 del DAS? ¿Se arrepiente el presidente Uribe de esos hechos? No parece ser así.

El Presidente de la República simuló pedir perdón a través de un discurso genérico y abstracto. No sorprende que esa clase de solicitud pública suscite vivos elogios del presidente de la CNRR, Eduardo Pizarro. Su función no es defender los derechos de las víctimas, sino justificar lo que hace el Gobierno. Para eso lo nombraron. Para eso le pagan.

fm_cepeda@yahoo.fr

Tomado de EL ESPECTADOR http://elespectador.com

Comentario:

Tras la platica que dan esconden la no reparación de dar a conocer la verdad. Tenemos tarea.

Asumamos nuestra co-responsabilidad

July 21st, 2009

En las ciencias humanas hoy el cuento de la diferencia y del Otro se repite hasta el cansancio. ¡Qué trillados discursos hacen estos humanistas! Sin embargo, parece ser central en toda consideración cultural, política y filosófica el problema del que es distinto: del raro, del extranjero, del que no es del grupo, del que no cree en lo que yo creo; del que está afuera. Read the rest of this entry »

Alzo el brazo, no en lucha, sino en paz.

May 19th, 2009

Aprobación del referendo para la re-e-lección. Miren la noticia.

¿Qué decir?

Quizá deba buscar más en la poesía que en el argumento la manera de expresar este sentimiento. Me tomará tiempo, y la ocupación ahora no me lo permite. Y, pese a todo, no quiero enfocarme en el asco, la tristeza y desesperanza que siento con esta noticia que, aunque anticipada hace tiempo, no deja de conmoverme. Quiero mirar distinto: decir esta vez, como otras, “¡Arriba, arriba! ¡Ándale, ándale!”.

Ahora más que nunca, frente a esta manada de cretinos, burócratas y asesinos, no es hora de tristeza. ¡A elevar la potencia! ¡Trepemos por encima de la circunstancia! ¡Miremos lejos, alto, al cielo abierto, claro! Miremos la vida, miremos de cerca, mirémonos y digamos una vez más: ¡Que viva la vida! ¡Que viva Colombia por encima de estas porquerías! Hoy, en la oscuridad, confío en nosotros, los que estamos dispuestos a correr el riesgo de repetir, gritar y vivir estas consignas elementales:

¡Libertad!

¡Justicia!

¡Democracia!

Alzo el brazo, no en lucha, sino en paz. Elevo mi mano al aire libre para recordar que hay cielo, que sobre nosotros las estrellas iluminan; que incluso en las noches más oscuras hay luces lejanas que nos guían. Estas tres estrellas, en nada distintas si ya extintas, a millones de millones de “años sociedad”, me permiten no llorar hoy, sino reconstruir mi ánimo; por eso las comparto. Si algo he de enseñar serán las estrellas.